¿Fue realmente el 20 de julio El Día de la Independencia?
Durante los últimos 200 años, el imaginario colombiano ha atesorado al 20 de julio de 1810 como la celebración nacional del fin del dominio español. Sin embargo, al acercarse el cumplimiento del bicentenario, el Ministerio de Cultura, quiere dar a conocer las verdaderas razones que llevaron a posicionar esta fecha como el Día de la Independencia.
Para Diego Jaramillo, Gestor Cultural de la Alta Consejería para el Bicentenario de la Independencia, del Ministerio de Cultura, “hablar de Independencia, es proponer una versión política de un acontecimiento histórico”. La emancipación del pueblo colombiano debe recordarse no por los acontecimientos del 20 de julio en el virreinato de Santafé, sino por todo un conjunto de procesos históricos que se dieron en un período prolongado y que dependieron de las visiones políticas de la época.
Según el historiador Germán Mejía Pavony, en su artículo 200 Años construyendo nuestra nación, la primera razón que sentó las bases del proceso independentista, fue “la construcción de las Juntas Provinciales de Gobierno, mediante la decisión de los ciudadanos de autogobernarse desde las provincias de Pamplona, Socorro, Cartagena, entre otras”; hechos que ocurrieron antes del 20 de julio de 1810. En Santafé, la medida es adoptada este día tras la disputa entre criollos y peninsulares (españoles), siendo los primeros representantes de la élite del Virreinato de la Nueva Granda, con personajes como Camilo Torres, José Acevedo y Gómez, Jorge Tadeo Lozano, Joaquín Camacho y Antonio Morales, entre otros.
Según Jaramillo, este grupo de personas, reconocidos como la junta de notables, “promovió un altercado con los peninsulares al fin de poner término a la marginación de la Corona, que en ese momento no poseía legitimidad, pues el rey de España había sido capturado por Napoleón Bonaparte”. Para ello, don Antonio Morales propuso provocar un disgusto con el comerciante español José González Llorente, al que se le pidió prestado un adorno para decorar la mesa del banquete ofrecido a Antonio Villavicencio, que según Jorge Consuegra, director de la Agencia de Noticias Culturales Libros y Letras, “es preciso notar que no era un florero, sino la base de uno”.
Para Jaramillo, “a pesar de lo que se cree, la negativa de Llorente a prestar la base del florero, no fue por razones políticas, sino porque ésta se encontraba en malas condiciones. Sin embargo, esto no fue motivo, para que los criollos se abstuvieran de promulgar que el español les había ofendido rotundamente”. Según, Jorge Consuegra, “el 20 de julio de 1810 debe considerarse como la fecha en que sólo ocurre el ‘Grito de Independencia’, pues la firma independentista únicamente se dio hasta el 21 de julio a la madrugada, por lo que la fiesta nacional debería ser ese día”.
Según Francisco Tamayo Collins, docente del área de Historia de la Universidad Externado de Colombia, “tras el Grito de Independencia el país entra en un proceso difícil en términos políticos, donde centralistas y federalistas se enfrentaron en lo que se llamó ‘La Patria Boba’,” pero hasta ese momento nadie hablaba de que los territorios ya fueran libres del dominio español. Para Consuegra, “el 7 de Agosto de 1819, día de la Batalla de Boyacá, es el acontecimiento que pone el sello definitivo a la Independencia, en un proceso histórico que es difícil hacer ver a la gente, pues es imposible quitar del imaginario colectivo una fecha que se viene celebrando desde hace 200 años, como la del 20 de julio”.
Diego Jaramillo afirma que “la promulgación de esta fecha es una interpretación política, que responde más a un período de tiempo y no a un día en particular como el del altercado con el florero. Sólo hasta que en 1816, el pueblo toma conciencia de que están matando a sus líderes, (Camilo Torres y Jorge Tadeo Lozano, asesinados por las fuerzas de Pablo Morillo, entre otros); es que la idea de emancipación empieza a tomar forma en la mentalidad de las personas”.
Según Germán Mejía Pavony, “sólo hasta 1873 se logró crear el fundamento jurídico para hacer del 20 de julio un festivo de carácter nacional: La ley 60 del 8 de mayo de 1873 promulgó un artículo en el que ordena: declárase día festivo para la República el 20 de julio, como aniversario de la Independencia nacional en 1810”. Es en este año, donde la visión liberal triunfa sobre la conservadora para legalizar la fiesta nacional, pues según el Ministerio de Cultura, “en 1872 don Miguel Antonio Caro, de enfoque conservador, había propuesto que la celebración se realizara el 16 de julio de cada año, pues fue ese día, en 1813, cuando la provincia de Cundinamarca se liberó de España; su oponente, José María Quijano Otero gana el debate porque, apoyado en la tradición, defiende los sucesos de 1810 ocurridos en Santafé”.
Para Diego Jaramillo, “es el Frente Nacional, de 1958 a 1974, el escenario en el que las posiciones liberales y conservadoras se reconcilian y deciden celebrar tanto el 20 de julio de 1810, Día de la Independencia, como el 12 de octubre de 1492, Descubrimiento de América, pues los primeros defendían el desarraigo de la corona española y los segundos el arraigo a la misma; la mediación sólo pudo darse con el fin de legitimar la nación como un todo homogéneo y construir la identidad de una historia edificada después de los acontecimientos, que aclamaba por una soberanía y una representación”.
La importancia del 20 de julio sigue vigente en la mentalidad del pueblo colombiano y se engrandece con la celebración del bicentenario. Pero, no hay que olvidar que la Independencia sólo pudo lograrse a partir de un extenso proceso histórico, de acontecimientos y personajes, que llevaron a constituir la nación que hoy integramos.
Autor: Jennifer Arévalo Bernal

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