CRISIS ECONÓMICA MUNDIAL, UN PELIGRO PARA LA HUMANIDAD




Si tras el despliegue de la Crisis del 29, el mundo se sumió en la guerra más cruel y sangrienta de todos los tiempos, ¿qué podrá ser del futuro con la nueva crisis económica mundial?

A principios del siglo XX, el mundo vio cómo las acciones de la Bolsa de Nueva York fueron cayendo indiscriminadamente logrando que la economía de las potencias industrializadas se sumergiera en un grave deterioro. Los ciudadanos retiraron sus capitales de los bancos de Estados Unidos por temor a perder su dinero, por lo que las entidades financieras entraron en un pánico incontrolable que conllevó al cierre de docenas de bancos y al estancamiento de la economía mundial.

Esta era denominada  La Depresión de 1929, fue una de las causas principales para que diez años después se desatara la II Guerra Mundial, la cual dejó millones de víctimas alrededor del mundo. La humanidad entró en una era de absoluta desesperación debido a que la pobreza había alcanzado niveles inimaginables. Es así como los gobiernos de diferentes países del mundo iniciaron un conflicto bélico que lo único que produjo fue el enriquecimiento de potencias como Estados Unidos y la Unión Soviética, y el desmoronamiento tanto económico, político, social y cultural de países como Alemania y Japón.

Hoy, con los acontecimientos de los últimos años, podemos encontrar varias semejanzas con la situación de aquella época. En la década del 20 los estadounidenses vivieron una época de derroche económico, invirtieron sumas significativas de dinero en el mercado de valores y muchas veces pagaron esas acciones con dineros provenientes de préstamos, situación que sólo produjo especulación. Hoy Estados Unidos se encuentra sumergido en una situación similar,  los bancos más importantes como Lehman Brothers o el Bank of America   han tenido que cerrar debido a que en los últimos años le otorgaron a miles de personas créditos con tasas de interés muy bajas en los que podían comprar bienes inmuebles con un apadrinamiento de hasta el 100%. Al subir las tasas de interés los deudores se declararon en banca rota y prefirieron devolver los bienes que estaban pagando, por lo que las principales entidades financieras han ido quebrando vertiginosamente.

La preocupación más importante que tiene hoy el gobierno norteamericano es devolverle la confianza al mercado, porque de lo contrario las personas podrían empezar a retirar sus capitales al igual que en la Crisis del 29, afectando drásticamente la economía mundial. Y es que en este mundo globalizado, en el que las finanzas están interconectadas y en el que el cierre de un banco en Norteamérica puede afectar la economía de un país  tan alejado como Islandia, no hay manera de que se salve alguien.

El capitalismo salvaje que por tantos años esclavizó al mundo está siendo afectado por un virus de incalculable poder, que quizá irónicamente sólo pueda ser eliminado por el contrincante número uno del neoliberalismo, el socialismo de Marx.[1] Esta idea por más increíble que parezca ya se ha materializado silenciosamente, los Estados de las naciones más importantes del mundo están empezando a apoderarse de los bancos y de las entidades privadas que están al borde de la quiebra. Las naciones no deberían únicamente apropiarse de estas entidades sino crear una política cultural de austeridad con la que las banalidades del consumo quedarían restringidas y posiblemente lograríamos estabilizar la economía.

Hoy no sólo es necesario que las grandes empresas transnacionales adopten medidas de precaución en cuanto a la crisis, sino que los mismos ciudadanos tomen conciencia de la importancia que tiene el disminuir el consumo excesivo de productos por el que muchos están tan endeudados. Es necesario, desarrollar estrategias de reconocimiento hacia los valores humanos, como el arte y la cultura y dejar de lado la compulsión obsesiva por obtener todos los productos que nos muestran en los medios de comunicación. Quizá sea más viable adoptar una política religiosa en la que Dios pueda ser Cristo o Alá y no el inatajable mercado.[2]

De no ser así, la crisis que afecta hoy al mundo, podría generar un grave conflicto entre las diferentes naciones del mundo, porque no hay nada más explosivo que la decadencia económica en la que la pobreza y el desempleo son un mal inevitable, que ya se está percibiendo y que al igual que en el siglo pasado, llevó a la humanidad a cometer los más terribles vejámenes, en muchas ocasiones tan sólo, por un pedazo de pan.

Estados Unidos, la Unión Europea y las demás potencias del mundo deben encontrar una salida eficaz a este grave problema, porque la crisis económica mundial no es más que una chispa en la gran explosión que podría traer una inevitable guerra mundial. La guerra en la que como tantas veces en la historia de la humanidad serviría para hacer cada vez más, a unos pocos, más ricos y a muchos pobres, más pobres.

Quizá un poco de socialismo no nos caiga nada mal.

Autor: Jennifer Arévalo Bernal





[1] Ver Revista Semana, artículo “Wall Street socialista” en http://www.semana.com/noticias-macroeconomia/wall-street-socialista/116218.aspx. 14/10/2008.
[2] Ver David R. Loy, La religión del mercado, págs., 202 – 216.

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