Crítica al abandono de un cementerio.
Tras la muerte del ex-presidente López Michelsen, el Cementerio Central de Bogotá sólo contará ahora con una bóveda para presidentes.
REDACCIÓN UNIVERSIDAD EXTERNADO DE COLOMBIA
Al cruzar la reja principal de uno de los monumentos históricos más conocidos en Bogotá, el visitante se encuentra con una fila de hermosas construcciones en mármol y granito hechas para homenajear a los hombres que se caracterizaron por ser parte importante de la historia de Colombia.
Estos monumentos representan la particularidad de un país que glorifica a las personas sólo cuando están cubiertas de tierra, así desde el sarcófago de Gonzalo Jiménez de Quesada, fundador de Bogotá, hasta la reciente tumba del fallecido ex-presidente Alfonso López Michelsen, podemos encontrar unos deprimentes sarcófagos corroídos por la voluntad del tiempo.
Luego de la última sepultura de Michelsen que se encuentra en el cementerio, se hizo público el hecho de que sólo queda una bóveda más para los presidentes, ¿quién será el próximo?, no lo sabemos. Sin embargo, el verdadero problema del Cementerio Central es la falta de interés por parte de la Alcaldía Mayor de Bogotá. Si estos personajes fueron tan importantes en vida, ¿por qué no pueden serlo ahora que han fallecido?
El cementerio se encuentra en condiciones muy deplorables, desde las tumbas que están totalmente descuidadas, los callejones con huecos y cemento levantado, las flores muertas, las varillas de las rejas rotas y oxidadas, hasta el desafiante olor a muerte y la falta de más terreno para las tumbas. Otro problema que presenta el cementerio es la inseguridad, son varias las veces que los ladrones han intentado robar implementos de la administración del cementerio.
Lo particular de esta situación es que son más las personas que van al cementerio a cuidar las tumbas de Guillermo Kopp, hombre que trajo la cerveza a Colombia y las niñas Bodmer fallecidas hace más de 50 años. Kopp es adornado, besado y rezado todos los días de la semana por personas que se acercan a su oído a pedirle o agradecerle favores. Lo mismo ocurre con las 3 niñas Bodmer que se conocen por su capacidad de conceder milagros.
Por el contrario, es muy poca la cantidad de personas que van a cuidar las tumbas de aquellos que representaron el país, ni siquiera visitan la del insigne Luis Carlos Galán Sarmiento. Esto es razonable, pues no es muy conocido que los ex-presidentes hayan concedido milagros o favores desde el más allá.
El Cementerio Central aguardará entonces por la orden de la Alcaldía Local que permita concluir el anteproyecto que se está realizando para reformar el cementerio. De esta manera, ya no tendrán que preocuparse los ex-presidentes de Colombia por un lugar importante en el panteón más cotizado, el Mausoleo de los Presidentes.
Redactora Revista Lúdica
Autor: Jennifer Arévalo Bernal
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